viernes, 12 de junio de 2026

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Ana María, sentada frente a él, sonríe. Sonrisa que es una invitación muda a hablar. Los mudos no hablan, piensa. Ella se reacomoda en el sillón sin dejar de sonreír. Semana de comunicaciones arranca él y como ella persiste en silencio, ahora seria, él agrega el miércoles pasado le contamos a los chicos y hoy a mi madre como Ana María se limita a mirarlo él continúa hoy le comentaba a Santiago que evidentemente conozco menos de lo que creo a mis hijos porque Martina reaccionó muy mal, especialmente con Cecilia, y Nacho, en cambio, abrazó y felicitó a su madre; justo al revés de lo que yo suponía. Ana María sonríe nuevamente. ¿En qué se basaban sus suposiciones? pregunta. Ya le dije responde él fastidiado en que creí conocerlos. Ella se sostiene el mentón con el brazo flexionado y comenta quizá fue una cuestión de género él mira, interesado y ella continúa tal vez supuso que Martina, en tanto mujer, compartiría el instinto maternal de su propia madre y que Nacho, en tanto varón, expresaría el rechazo latente de su padre. Él, tocado, se queda pensando. Puede ser admite me movilizó escucharle decir a mi hijo que estaba contento. Como lo sorprende comprobar que Santiago disfruta de la crianza de su hijito; no pongo en duda el amor que profesa por sus dos hijos; pero le cuesta mucho correrse del modelo patriarcal, papá proveedor, mamá, ama de casa. Así fueron mis padres dice él, contrariado. Usted, intelectualmente, brega por la independencia de la mujer, pero, en la práctica, se resiste a tomar sobre sus hombros el peso que aligeraría la mochila de Cecilia lo mira sonriendo y pregunta ¿me equivoco? Él permanece en silencio. Sin embargo, cuando Cecilia se fue, usted demostró ser capaz de hacerse cargo de su hogar en todos los terrenos; hasta me atrevería a afirmar que, en algunos momentos, hasta lo disfrutó; ese Gustavo es el que seguramente Cecilia desea que reaparezca, porque ahora sabe que existe afirma Ana María y luego se cruza de piernas y calla. Cuando Cecilia les dio la noticia, la primera reacción de Nacho fue preguntarme, porque se dirigió solo a mí, si había sido buscado; cuando lo negué me preguntó si estaba contento; como me quedé callado, dijoyo sí estoy contento; es muy triste para un bebé no ser deseado” y se levantó para a abrazar a su madre. Es interesante; quizás amparar a este hermanito le dé la posibilidad de sanar su propia herida; fíjese que se acercó a Cecilia ofreciéndole un apoyo masculino. Pero yo ya acepté esta criatura se defiende él, ofendido la estoy acompañando a Cecilia lo mejor que puedo. A lo que el chico se refiere es al deseo. Pero el deseo no depende de nuestra voluntad. Es cierto, eso deberá comprobarlo por sí mismo a medida que crezca ella hace una pausa y pregunta ¿y Martina? Después del berrinche inicial nos dejó una notita bajo la puerta pidiendo perdón; al día siguiente se fue de viaje de estudios, regresa mañana; el miércoles que viene le cuento. Él controla el reloj. Quisiera plantear lo sucedido con Andrea y la posibilidad de sumar otra sesión, pero solo quedan diez minutos, entonces comenta hoy almorcé con mi madre y le conté. Ana María sonríe, ¿Reacción? pregunta. Se puso muy contenta; se puso realmente contenta. ¿Eso significa que el resto se puso falsamente contento? No; quiero decir que no se trató solo de aceptación, a ella le dio ilusión, alegría. A lo mejor hasta tiene algo de bonito que nazca un niño dice ella al tiempo que se para. Dejamos acá informa. Sí, todo lo relacionado a la maternidad la interpela, concluye él ya de pie.

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