Diciembre 2018
Miércoles 5
Grande es la sorpresa de Gustavo cuando al entrar descubre a Santiago con Tomy en brazos. ¿Ya toma café? pregunta pasando la mano por la cabecita. Ni me digas, vos sabés que mis miércoles con vos son sagrados; me prometió la madre que en cuanto terminé lo pasa a buscar; fue a renovar el DNI; por suerte ahora el trámite es rápido. ¿Querés que lo tenga un rato? ofrece él. Te lo agradecería, tengo el brazo acalambrado; cuando era chiquito era fácil, ahora se retuerce como una víbora. Quiere libertad comenta Gustavo. ¡Yo también! El bebé cambia de brazos. Así te vas entrenando se burla Santiago. Gustavo, con su ahijado en brazos, intenta tomar el café. Imposible. El nene manotea lo que está a su alcance y se estira para llegar a lo que no. Dámelo indica Santiago van a terminar los dos quemados, veo que te falta práctica, hay que saber cómo controlar a las bestias. Él vacía su taza y hace ademán de agarrar una medialuna. El nene la caza al vuelo. Tomy uno, Gustavo cero dice Santiago entre risas. Hola dice Marisa. No te vimos comenta él. Veo que están los tres muy divertidos, ella. En cuanto la ve Tomy dice algo parecido a mamá y le tira los brazos. Ella lo alza. Estuvo lindo el sábado comenta necesitaba tanto salir. ¡Y yo! exclama Santiago. Él aparta una silla. ¿Te sentás? ofrece. No, gracias, los dejo solos. Que buena falta me hace dice su amigo. No seas grosero lo reprende él. La sinceridad es la base de la pareja replica Santiago. Ya solos su amigo dice no me contaste cómo te fue con Nacho, el sábado no quise preguntarte. Y lo bien que hiciste contesta él sosteniendo la cabeza en el brazo flexionado. Che, ¿qué pasó? Mi hijo me echó en cara cada una de mis indiferencias desde que nació hasta la fecha, ¿podés creerme que las tenía anotadas? Puf, qué fuerte, no quiero ni imaginarme frente a Tomy en una situación similar dentro de diecinueve años. A vos no te va a pasar, Santi dice él meneando la cabeza vos adorás a ese pibito. Vos también querés a tu hijo. ¡Ahora!, ¿pero cómo compensar tantos años de desamor?, es imposible. Si Nacho considerara que es imposible no hubiera propuesto la charla; desde el momento que lo hizo podés tener la certeza de que te ama y te necesita; a lo mejor después de todo no fuiste tan mal padre y, lo que es lo más importante, le das la posibilidad de que presente sus reclamos, te hacés cargo de ellos. Gustavo lo observa, admirado. Siempre lo digo, yo tengo dos analistas: Ana María y vos. Ambos ríen.
Estaciona en la esquina y se encamina, a paso lento, hacia el consultorio. Ya está haciendo calor. El portero lo intercepta y le entrega una carta: reunión de consorcio. Qué pesadilla. Seguramente otra vez no irá. Cecilia lo reta. Ella es la encargada de acudir a las reuniones de su casa. Debería ir, hay una pequeña gotera en la cocina. Entra al departamento. Sube las cortinas y enciende el aire acondicionado. Primera vez en esta temporada. Por suerte funciona. Se dirige a la cocina con el paquete entre las manos. Cecilia siempre insiste para que se lleve algo desde la casa, pero a él le gusta resolver en el momento qué tiene ganas de comer. Hoy optó por un vacío al horno con papas. Cuando desplaza el contenido de la cajita al plato, descubre que es más grasa que carne como diría Cecilia que suele agregar tu mamá te acostumbró mal. Su mamá. Hace como una semana que no la llama, tendrá que contarle del bebé. ¿Se pondrá contenta? Es una excelente abuela. Nacho contó que ayer había almorzado con ella. ¿Qué comieron? preguntó Cecilia. Guiso de lentejas respondió el chico. ¿Con chorizo? Sí, con chorizo, no jodas mamá con el colesterol. Acordó con su mujer que hoy en la cena les contarán a los chicos. ¿Cómo reaccionarán? La carne será grasosa, pero está buena. Muy tierna. Cuando sus hijos lo sepan deberá apurarse por contárselo a su madre si quiere evitar que se entere por otras fuentes. A su padre, a pesar de que lo ve todos los días, tampoco le contó. Cecilia ya participó a su madre con la consigna de que disimule con sus nietos. Ya es irrevocable se encuentra diciendo en voz alta y luego se reta, ahora en silencio si serás boludo. Carga la Volturno y mientras se hace el café lava los platos. Controla el reloj. Andrea estará al llegar.

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