jueves, 28 de mayo de 2026

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¿Cómo anduvo la semana?
pregunta Ana María porque él se quedó callado largo rato, sin decidirse sobre qué hablar. Primera semana tranquila en mucho tiempo; el sábado nos encontramos con Santiago y Marisa; la pasamos muy bien, nos hacía falta socializar; se los ve contentos con Tomy. ¿Por qué no habrían de estarlo? Criar un bebé es agotador, pero la van llevando bien; se nota que son un equipo. ¿Cecilia y usted constituyeron alguna vez un equipo de crianza? pregunta Ana María esbozando apenas una sonrisa. Oyéndolos hablar, porque habían dejado el nene con la abuela, me di cuenta de que no; a lo sumo yo la “ayudé” a Cecilia, nunca en plano de igualdad. Sin embargo, cuando Cecilia estuvo en Chile usted se hizo cargo de sus hijos a tiempo completo. ¡Pero estaban grandes!, yo digo de chiquitos, como que no sé qué hacer con un bebé. Ana María ahora sonríe ampliamente. Tal vez pronto tenga oportunidad de aprenderlo; porque, a diferencia de los otros dos puerperios en que según usted Cecilia no hacía “nada”, ahora trabaja y supongo que más tarde o más temprano, luego del nacimiento de la criatura, reanudará su labor, que según usted me ha transmitido, le gusta, le interesa y, además, está en ascenso. Sí, así es admite él tendré que ponerme las pilas. Él se sirve un vaso de agua. Tiene la garganta seca. Hace bastante que no menciona el consultorio le da pie ella. Creo que lo estoy haciendo bastante bien comenta él al menos estoy satisfecho con mi paciente adolescente, increíble lo que se logró en tan poco tiempo; con Marcelo, yo le hablé de él en su momento, es  que quedó viudo con cinco hijos, logré, porque de algún modo considero que es un logro mío, que le contara a una de sus hijas adolescentes que su hermanita en realidad es medio hermana; otro que tiene enormes dificultades para transmitir sus emociones hoy sollozó en sesión y la otra…; con la otra sí que estoy en conflicto; creo que de ella no le he hablado; una mujer muy potente, toda su vulnerabilidad en sombras, que luego de infinitos y cruentos tratamientos no logra ser madre; ahora se plantea adoptar aunque el marido no está de acuerdo; ella está decidida y me comentó que si hiciera falta está dispuesta a “comprar” una criatura; no supe qué hacer, cómo manejarlo; ya sé que ahora usted no es más mi control; no se lo hubiera comentado pero como me preguntó sobre el consultorio… Ana María permanece en silencio unos segundos y luego, muy seria, dice lo primero es discernir cuánta veracidad tiene el comentario que hizo; a veces son cosas que se dicen sin que uno efectivamente piense llevarlas a cabo; si fuera paciente mía, trataría de disuadirla e insistir con que  buscara opciones legales; es una situación compleja, porque una cosa es que una madre desesperada nos entregue personalmente su bebé y otra muy distinta operar con redes que vaya a saber cómo se han hecho de la criatura; por lo que me ha contado, si ni siquiera ha logrado ponerse de acuerdo con el marido, es una idea incipiente; quizá haya posibilidad de evitar el ilícito. ¿Y si no? insiste él. De ser así puede buscar asesoramiento legal para psicólogos; no seré yo la que le indique cómo debe de actuar.  De acuerdo, muchas gracias, ya veré cómo viene la mano, pero conociendo a la mujer me temo que sí estaría dispuesta a todo. Ana María hace un gesto con la cabeza, ¿de fastidio?  Volviendo a lo nuestro continúa ¿cómo se tomaron sus hijos la noticia del embarazo? Por una razón u otra lo fuimos postergando, pero de esta noche no pasará; espero que estén los dos a la hora de la cena; Cecilia está muy inquieta con el tema; dice que para un adolescente es difícil de aceptar. Una confirmación de la sexualidad de los padres cuando son ellos los que están comenzando ese camino acota Ana María. Exactamente; supongo que Martina se pondrá contenta, a ella le gustan mucho los chicos, pero Nacho… a él le tengo miedo. Qué interesante; hace un rato comentó que un paciente suyo acaba de develar un secreto a su hija y usted se encuentra en una situación semejante. Sí, es increíble las situaciones paralelas que aparecieron en el consultorio; la adolescente, ya le comenté, que encaró a su padre casi simultáneamente con los planteos de Nacho; tengo un paciente con una relación sumamente conflictiva con su padre que acaba de morir, por momento me remite al vinculo con mi padre; otra paciente está abrumada por no poder tener un hijo y yo abrumado por tenerlo Gustavo finalmente sonríe a veces pienso que yo tendría que pagarle a ellos, por mostrarme cosas de mí que me cuesta ver. Ya comenté en otra sesión, los pacientes a veces son los que nos sanan. Gustavo se pregunta qué puede haberle aportado él a Ana María. Tiene la percepción, sin fundamento, por supuesto, que el tema del embarazo, de los hijos deseados o no, no le pasa por el costado. ¿Me escuchó, Gustavo? lo trae a la realidad ella vamos a dejar acá.

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