jueves, 9 de abril de 2026

220

 

Miércoles 14


Cuando Gustavo entra al bar, descubre a Santiago con la cabeza apoyada en la pared. Sonríe a solas. Él se aproxima y le toca el hombro. Su amigo se sobresalta. Me asustaste, boludo dice con una sonrisa beatífica, califica él. Che, ¿qué te pasa? pregunta mientras se sienta. Buena noche contesta Santiago. ¿Tomy los dejó dormir? No solo nos dejó dormir contesta su amigo guiñándole un ojo parece que regresaron los buenos tiempos. Él se pregunta cuánto hace que no tiene sexo con Cecilia, ¿cuánto faltará para que también para él regresen los viejos tiempos?, ¿un año y medio? Le hace una seña al mozo. Él pide, como siempre, un café con leche y dos medialunas. Tres para mí indica Santiago tengo que reponer fuerzas. Comentan los titulares de Clarín y después Gustavo informa ayer acompañé a Cecilia al obstetra. Primera actuación paterna dice Santiago te felicito luego le palmea el antebrazo y pregunta ¿cómo les fue? A él le impacta el plural, claro, no es asunto solo de Cecilia. La encontró bien, Santandrea opina que tiene más semanas que las que calcula Cecilia, le mandó a hacer un montón de análisis y le dio orden para una ecografía toma un sorbo de café y agrega escuchamos el corazoncito, ya me había olvidado de esas cabalgatas desenfrenadas. ¿Y qué sentiste? Creo que recién en ese instante me convencí de su existencia. ¿Y? Nada, hermano, parece que Tomy tendrá pronto compañía. ¡Quién nos iba a decir que nos convertiríamos en dos padres gerontes!, pensar que arrancamos bailando en los boliches; “Friends will be friends

When you're in need of love” canta. Basta, animal, si asesinás cualquier tema en español, en inglés ya es demasiado. Ambos ríen.


 

Levanta las cortinas. El sol entra a raudales. Un día precioso, la primavera luciéndose. Va hasta la cocina. Nota de Juana. Le dejo ticket del super y el vuelto. Deposita sobre la mesa el paquete que trae y lo abre. Hace rato que estaba antojado con sándwiches de miga. Antojado. No es él el legítimo accionista de los antojos. Abre la heladera y saca una Cocacola. Sí, finalmente Juana le hizo caso y compró botellitas. Son mucho más caras se resistía. Pocas veces tiene antojo, y regresa el vocablo, de gaseosas, pero cuando así es solo le gustan bien frías y recién abiertas. Busca un individual, un plato y un vaso, eso lo aprendió de su madre. Almuerza con gusto. Menos mal que están ricos, porque los sándwiches de miga secos lo ponen de mal humor. Mientras se hace el café revisa su agenda. ¡El examen de Nacho! Se olvidó completamente. Teclea en el celular ¿cómo te fue? pero luego se arrepiente y lo llama. Lo peor que puede pasar es que no lo atienda. Hola, pa lo sorprende la voz de su hijo. ¿Cómo te fue? Bien, saqué ocho. ¿Qué te parece si arreglamos para almorzar un día de estos los dos y festejamos? propone sorprendiéndose a sí mismo. Dale, cuando te venga bien, yo ahora estoy bastante liberado. ¿Miércoles próximo?, los mediodías en la fábrica suelen ser ajetreados. De una, pa, nos vemos a la noche ahora me voy a tomar algo con mis compañeros. Juventud, divino tesoro, piensa él mientras se sirve el café y rememora sus primeros años de facultad. Después todo se complicó. Después de Nacho.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

223

  ¿Te acordás que te dije que mi papá me había cancelado la salida al cine? Son las primeras palabras de Ema. Sí, hace ya dos semanas re...