miércoles, 1 de abril de 2026

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Cuando Gustavo abre la puerta, descubre a madre e hija. Subí a pagarte se justifica Paz como es principio de mes…, me fijé en el almanaque, son cuatro sesiones agrega tendiéndole un sobre. Muchas gracias dice él al tiempo que Ema se dirige al consultorio y se ubica en el diván. Chau, hija se despide la madre desde la puerta. Chau, mamá contesta la chica sin mirarla. Él acompaña a la mujer al palier. Es rubia, delgada, bonita, delicada. Digna madre de su hija, concluye él. ¿Todo bien? pregunta Paz en voz muy baja. Todo bien responde él mientras le abre el ascensor. Me podría haber dado el sobre a mí dice la chica en cuanto lo ve. ¿Se lo dijiste? Ema niega con la cabeza. Deduzco entonces, de acuerdo con lo que charlamos la sesión pasada, que supusiste que a tu mamá no le hubiera gustado escucharte. ¡Lo que le gustaría es escuchar de qué hablamos!; siempre está pendiente de todo lo mío, me observa, me pregunta cómo estoy, qué siento, qué me pasa, qué quiero. ¿Y eso está mal? La chica se queda reflexionando. Mal no está, pero es demasiado, a veces me ahoga. ¿Tu abuela también te pregunta? Otras cosas me pregunta contesta la chica, haciendo girar las manos de qué trabajan los padres de mis amigas, cómo son sus casas, qué notas tengo en el boletín, cómo se lleva mi papá con su mujer; ella también me cansa. Gustavo se reclina sobre el respaldo y se toma unos segundos antes de decir parece que tu mamá te pregunta sobre tu persona y tu abuela sobre lo que te rodea. La piba, que estaba recostada, se endereza. Lo que decís, es tal cual, no lo había pensado; el adentro y el afuera. Quizá tu madre creció sintiendo que tu abuela ignoraba sus sentimientos y por eso trata de que vos no te sientas ignorada. ¡No hay chance! exclama Ema riendo a mí mamá le gustaría que yo fuera transparente; cuando era chiquita no me importaba, pero ahora a veces no me la banco. Gustavo se sirve agua y le ofrece. Ambos beben. Me parece que lo que ocurre es que estás creciendo y es lógico y saludable que quieras preservar tu intimidad. ¡Pero mamá se pone triste cuando no le cuento!  Él rodea el vaso vacío con ambas manos. ¡Y ya me cansé de hablar de mi mamá y mi abuela! Él sonríe y eleva ambas palmas. Muy bien, ¿de qué te gustaría conversar? La chica se queda pensando. De mi papá tampoco quiero hablar hoy. Gustavo registra el hoy. ¿Entonces? No sé Ema ladea la boca. Comentaste que tenías amigas, ¿todo bien con ellas? Sí contesta la chiquilina en general sí. ¿Y en particular? No sé cómo explicártelo; yo no soy como las demás; trato de parecerme, de que no se den cuenta, pero el otro día Malena, que es mi mejor amiga, me dijo “mirá que sos rara vos”. ¿Por qué pensás que lo dijo? Me pidió que le sacara unas fotos para Instagram; unas fotos… unas fotos con…  poca ropa… cuenta la chica y calla. ¿Se las sacaste? intenta ayudarla él. Sí, se las saqué y ella enseguida las publicó y le llegaron muchos like; entonces me dijo: “ahora te toca a vos, ¿por qué no te ponés la bikini?”… la chica se interrumpe.  ¿Te la pusiste? interviene él.  A mí no me gustan esas cosas así que le dije que no quería la mirada de Ema se entierra en el piso y ahí fue cuando me dijo que yo era rara; ¿viste?, tiene razón, soy rara. Mirame, Ema le pide él. La chica obedece, sus mejillas son dos frambuesas. Fuiste muy valiente, te negaste a hacer algo con lo que no estabas de acuerdo; te arriesgaste a ser rechazada, defendiste tus deseos. ¿Te parece? Estoy seguro él hace una pausa y le pregunta ¿Malena te dejo de lado después de eso? Ema niega con la cabeza. No responde solo me dijo que era rara, pero al día siguiente me invitó a ir al country. ¿Fuiste? Sí, fuimos Olivia, Camila y yo, la pasamos genial, todo el día en la pileta. Ahí sí te pusiste la bikimi comenta él sonriendo. ¡Claro! exclama la piba riendo ¡ahí sí! Él mira el reloj, ya es casi la hora. Me parece que este episodio te demuestra que no siempre podés hacer lo que los otros esperan de vos, pero que eso no significa que esos otros vayan a dejar de valorarte ni de quererte. Puede ser dice Ema sonriendo. Ella también mira el reloj. Y 59 anuncia. Suena el portero eléctrico. Ambos ríen.

3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. es que a EMA la conocemos desde que nació!!!!

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    2. Como dice Mónica, sabemos de su madre y de su abuela. Creo que realmente Paz hizo un buen trabajo con esta chica a pesar de sus propias limitaciones.

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