Noviembre 2018
Miércoles 7
Hola, hermano el empujón de Santiago en su espalda lo sobresalta. Instantes después, sentado frente a él dice estoy fundido; Tomy se despertó cuatro… Callate ordena él de mal modo hablame de cualquier cosa menos del crío. Che, ¿qué mosca te picó?, ¡más respeto por el hinchapelotas de tu ahijado! Él permanece serio. Su amigo lo observa. ¿Pasa algo? pregunta. A él le cuesta abrir los labios. Como si las palabras se resistieran a salir. Porque en cuanto lo diga será irremediable. ¿Las cosas solo existían en la medida en que eran verbalizadas? ¡Che!, me estás asustando lo distrae Santiago de sus reflexiones. Él traga saliva. Cecilia está embarazada por fin comunica. Santiago se incorpora y amaga abrazarlo. Gustavo lo frena levantando la palma de la mano. No hay nada que celebrar aclara. ¿Qué?, ¿se están planteando no tenerlo?, ¡no me jodas! Él se enfurece ¡no me jodas vos!; parecés no recordar que yo mismo te presté plata para más de un aborto. Sí, claro, pero eso fue antes de ser padre; después de tenerlo a Tomy no sé si me daría el estómago. Dale, haceme sentir peor. Instantes después aclara me toca a mí tomar la decisión. ¿Cecilia está contenta? No está contenta porque yo no quiero, pero ella lo tendría, viste cómo son las minas, mucho pañuelo verde pero para las demás. ¿Entonces? Entonces no sé qué hacer; hoy se vence el plazo que me dio para decidirme; no podemos dejar pasar más tiempo, después es peligroso. ¿Entonces? reitera su amigo la pregunta. No sé, hermano, no sé. Gustavo se agarra la cabeza con ambas manos. Santiago lo palmea y después le hace señas al mozo, levantando la mano con dos dedos extendidos. No hay problema que no mejore después de un café decreta.
En el momento de despedirse Santiago le muestra una foto de Tomy. Un gordito rozagante. Golpe bajo. Gustavo sigue con la vista a su amigo que se aleja apresurado porque Marisa lo llamó para que la releve con el nene. La charla con su amigo lo dejó peor que antes. Para mí que Cecilia le pagó, piensa. Hojea el diario pero no logra concentrarse y lo aparta con mal humor. Mira el ticket, deja el dinero sobre la mesa y sale. Llovizna. Garúa, tristeza; hasta el cielo se ha puesto a llorar. Hoy sí que tiene motivos. Cruza con el semáforo en rojo. ¿Los tengo?, se plantea.
Está por poner el auto en
marcha, cuando suena su celular. Hice guiso de lentejas informa su madre ¿no te
tienta?
Claro que lo tienta, no hay guisos como los de su madre. Mira el reloj: estaría
a tiempo. Pero no está en condiciones de ser destinatario de su mirada. A veces
siente que es transparente para ella. De niño nunca conseguía ocultarle nada. Y
su madre no es defensora de los pañuelos verdes. No puedo, mamá, tengo consultorio temprano responde guardame
una porción en el freezer y voy otro día. Te lo perdés replica ella salió
riquísimo; capaz lo pesco a Nachito, voy a llamarlo. Arranca. Un par de
cuadras después estaciona frente a una rotisería y compra dos porciones de
tarta. Pensar en las lentejas le dio hambre

Si no me perdí, las cosas entre ellos no están bien y en el medio llega un bebé?
ResponderBorrarLos niños a veces acuden en auxilio...
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